viernes, 22 de mayo de 2015

La lengua de Adán y el hombre de Tiahuanaco. La raíz de los idiomas indogermanos. De Emeterio Villamil de Rada



La lengua de Adán y el hombre de Tiahuanaco del multifacético erudito Emeterio Villamil de Rada (La Paz, 3 de Mayo de 1804 – Rio de Janeiro, 13 de Octubre de 1880), publicada originalmente en La Paz en 1888, es una obra fundamental: Plantea el origen del hombre en un ignoto pasado en Tiahuanaco, la metrópolis de los viracochas.

Villamil de Rada, basándose en la evidencia arqueológica y al igual que los más importantes investigadores de las culturas y civilizaciones de la América Prehispánica  como Francisco P. Moreno, Roberto Rengifo y Arthur Posnansky –entre otros–, declara la autoctonía del aborigen, determinando al hombre americano jamás venido de otra parte.

En este trabajo, el autor funde conocimientos filosóficos, filológico-lingüísticos, mitológicos e historiográficos para concluir que el hombre es la manifestación de un principio espiritual y trascendental superior: Dios, es decir, el Logos, plasmado en el Edén (Andes).

El planteamiento de Villamil de Rada establece que la lengua aymará correspondería a la lengua-raíz ario-tiahuanaco del hombre primigenio: La Lengua Edénica, es decir, la lengua de Adán, la cual se rastrea por medio de la extensa migración de este grupo a otros continentes.

Una clave para comprender la presencia de este grupo primigenio se encuentra en la Crónica del Perú (1553) de Pedro Cieza de León quien indicó en relación con las ruinas tiahuanacotas que antes que ellos reinasen [los Ingas] estaban hechos: Más que ellos no podían decir ni afirmar quién los hizo. Mas de que oyeron a sus antepasados que en una noche apareció hecho lo que allí se veía. Por esto, y por lo que también dicen haber visto en la isla de Titicaca hombres barbados, y haber hecho el edificio de Vinaque semejante gente, digo que por ventura pudo ser que antes que los Ingas mandasen, debió de haber alguna gente de entendimiento en estos reinos, venida por alguna parte que no se sabe, los cuales harían estas cosas, y siendo pocos y los naturales tantos, serían muertos en las guerras.

Los hombres barbados de Tiahuanaco fueron los viracochas, los Dioses Blancos de América.

La lengua de Adán y el hombre de Tiahuanaco reafirma los postulados expuestos por Francisco P. Moreno en Patagonia: Resto de un antiguo continente hoy sumergido (1882) en relación con la existencia de la raza primigenia de dolicocéfalos en América y su migración civilizadora en otras latitudes. 

La lengua de Adán y el hombre de Tiahuanaco. La raíz de los idiomas indogermanos. Edición y prólogo de Rafael Videla Eissmann. Colección bibliográfica La Historia Prohibida: Origen, migración y civilización de los arios. Nº3. Ediciones Tierra Polar. Madrid, Mayo de 2015. 340 páginas.