martes, 10 de febrero de 2015

Patagonia: Resto de un antiguo continente hoy sumergido. O el núcleo zoogénico antártico. De Francisco P. Moreno



En la conferencia dictada en Julio de 1882, Patagonia: Resto de un antiguo continente hoy sumergido, el geólogo y etnólogo Francisco P. Moreno (31 de Mayo de 1852 – 22 de Noviembre de 1919) fundamentaba las bases de la existencia de un antiquísimo núcleo zoogénico antártico, laboratorio geomorfológico desde donde emanaron diversas formas de vida orgánica. En este sentido, Moreno ha indicado que la región austral aparece como el resto de un gran continente, hoy sumergido, donde han vivido y evolucionado seres desde tiempos geológicos muy remotos y si los materiales recogidos hasta ahora en esas tierras son muy reducidos si se les compara con los de los Estados Unidos, son por lo menos suficientes para comprobar lo que dejamos dicho, esto es, que Patagonia es el resto de un antiquísimo centro de dispersión de seres organizados, invertebrados y vertebrados, desde la misma época que los de Europa y Norteamérica, y que, por regla general, la misma evolución gradual ha seguido aquí el desarrollo de esa fauna, hoy casi extinguida, y que la han acompañado los mismos fenómenos que en el hemisferio norte.

Comprueban estas ideas en el campo antropológico los descubrimientos de cráneos dolicocéfalos realizados por el propio Moreno en la Patagonia, que motivó al antropólogo Paul Broca -fundador de la Société d’Anthropologie (1859) y de la École d’Anthropologie (1875) de Francia- a declarar que acaso la luz sobre los orígenes del hombre no habría de buscarse en el Nuevo Mundo en lugar de en el Viejo; o bien, al antropólogo físico Paul Topinard, a sugerir si su patria real no sería la América del Sur austral. De allí las razones esgrimidas por Moreno al manifestar que el hombre fósil europeo tiene pues, su puesto étnico en el hemisferio sur y se confirma en este caso lo dicho para la fauna, en la persistencia de las formas fósiles.

Los cráneos dolicocéfalos de la humanidad primitiva americana descubiertos por Moreno en la Patagonia corresponden a los paleoamericanos, originarios del archipiélago antártico, que por entonces decenas de miles de años atrás, era el gran centro de la humanidad blanca y clara de acuerdo al profesor Roberto Rengifo.

Este grupo primigenio y civilizador se extenderá de sur a norte por América, para luego irradiar su cultura a otras latitudes del mundo.

Patagonia: Resto de un antiguo continente hoy sumergido. O el núcleo zoogénico antártico. Segunda edición, corregida y ampliada. Edición, prólogo y notas de Rafael Videla Eissmann. Colección bibliográfica La Historia Prohibida: Origen, migración y civilización de los arios. Nº1. Ediciones Tierra Polar. Madrid, Enero de 2015. 127 páginas.

jueves, 22 de enero de 2015

Símbolos rúnicos en América. El regreso a la tierra ancestral



Las crónicas de autores como fray Gregorio García, Hugo van Groot, Sufrido Pedro, Johann Philipp Cassel y Marcus Zuerius Boxhornio, entre otros, atestiguaron la presencia a nivel continental de una población precolombina distinta a los indígenas. Estos observadores, basándose tanto en las características fisonómicas como culturales de este grupo, concluyeron que se trataba de población nórdica arribada a América con antelación a la empresa de Cristóbal Colón. De ahí, por ejemplo, que Hugo van Groot en De origine gentium americanarum dissertatio (1642), aseverara que los nativos emplazados al norte de Panamá, a excepción de aquellos del Yucatán, descendían de los noruegos. Van Groot basaba sus ideas en observaciones lingüísticas: La mayoría de los topónimos terminaban en el sufijo germano land, “tierra”, como en Mazatlán, Tochtlán y Tenochtitlán. En tanto, Sufrido Pedro en De Frisi antiquit et origine (1698), sostenía la misma idea de fray Gregorio García al determinar que supuesto la destreza en la navegación y del deseo de ver cosas nuevas, no es difícil deducir que los indios de Chile y aún los del Perú descendían de los frisios.

En los tiempos del Descubrimiento, la Conquista y la Colonia, estas poblaciones fueron denominadas indios blancos y se caracterizaban por el color claro de la piel, la barba y el tipo de cráneo dolicocéfalo, factores étnicos ajenos a los indígenas. El origen de este grupo primigenio se remonta a la tierra polar antártica, el gran centro de la humanidad blanca y clara como dilucidara el profesor Roberto Rengifo, quienes se vieron obligados a emprender extensas migraciones tras la búsqueda de mejores condiciones de hábitat a raíz del último Gran Diluvio que tuvo lugar en torno a 13.000 años, tal como lo estableció Hans Hörbiger en la Cosmogonía Glacial (1913), magno evento comprobado como un hecho real conforme a los análisis geológicos expuestos en la Unión Geofísica Americana en el año 2007 y por numerosos estudios multidisciplinarios desarrollados desde entonces. Sin embargo, la migración hacia otras latitudes no fue total, pues los remanentes de este tronco prediluvial sentaron las bases para las civilizaciones americanas. Ellos fueron los viracochas o Dioses Blancos de los mitos prehispánicos.

Por estas razones, el arribo de grupos nórdicos a partir del siglo X a América, o como ellos denominaron al continente, Huitramannaland, es decir, la tierra de los hombres blancos, fue en realidad, el retorno a la tierra ancestral.

Los símbolos rúnicos encontrados en América corresponden, de esta forma, a expresiones tanto de los aborígenes del continente -los primitivos indios blancos- como a las huellas de los grupos nórdico-vikingos que arribaron posteriormente en diversas oleadas.

Símbolos rúnicos en América. El regreso a la tierra ancestral. Prólogo de Vicente Pistilli. Quito, Enero de 2015. 242 páginas.

viernes, 12 de diciembre de 2014

El Continente de la Luz. Poemas antárticos ~ “The Continent of the Light. Antarctic Poems”. De Óscar Pinochet de la Barra



Óscar Pinochet de la Barra, integrante de las primeras expediciones chilenas a la Antártida, diplomático y ex-director del Instituto Antártico Chileno (INACH), ha sido una figura fundamental para la soberanía y los derechos de Chile en el Continente Blanco.

Autor de numerosos estudios e investigaciones sobre la Antártida, Pinochet de la Barra ha plasmado también en poemas sus vivencias antárticas, es decir, su inmersión en el Continente de la Luz:

Siento terror
mientras describo en el vacío
misteriosas geometrías
Bajo estricto control
cierro los ojos inservibles
La velocidad me inmoviliza
sólo me salva
la hebra de claridad polar
que un día los hielos
prendieron en mi retina
La inmensidad me invade
dulcemente
y en el sueño comienzo a comprender


¿De qué otra forma sino por medio de poemas –Poiesis– es posible describir la vivencia del peregrinaje antártico y el conocimiento de la región en el último escalón antes de abandonar el planeta?

Los poemas antárticos de Óscar Pinochet de la Barra son odas, expresiones de un explorador fascinado por el descubrimiento de un mundo dentro del mundo; un continente cincelado en las formas y colores del hielo y de la luz.

El Continente de la Luz. Poemas antárticos ~ The Continent of the Light. Antarctic Poems. Edición bilingüe. Traducción y prólogo de Rafael Videla Eissmann. Ediciones Tierra Polar. Madrid, Diciembre de 2014. 124 páginas.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Emanaciones. De Tropa

Serie inspirada en ELELLA. Libro del Amor Mágico de Miguel Serrano


EMANACIONES es el concepto que subyace en las imágenes que conforman esta obra. Es la expresión de un mundo paralelo e intangible a los ojos físicos. Un mundo de luces, formas y ritmos en constante movimiento y mutación. Como estampas, recogen los trazos y volúmenes de seres y acontecimientos existentes en una dimensión sublime donde la luz proyecta el secreto himno de su esencia.

Esta serie de imágenes se inspira en ELELLA. Libro del Amor Mágico (1973), del extraordinario escritor y pensador chileno Miguel Serrano (1917–2009) y corresponde a las visiones que Tropa ha plasmado en torno a algunas de las situaciones abordadas en esta obra.

ELELLA–ELLAEL es la evocación de la totalidad, de una situación casi olvidada y que ha sido preservada y transmitida por la Iniciación de A-Mor. Es el misterio insondable del Andro-Gyno, del Hombre y la Mujer Absolutos, evocación de la unidad del SER, existente en un universo de Luz Increada, donde ELLOS aún danzan en la Eternidad, más allá del Tiempo y la Gravitación.

Estas EMANACIONES son en realidad, un lenguaje antiguo, un sistema de ideas-signos, ideas-formas que re-crean acontecimientos recurrentes y que emanan del centro invisible del Unus Mundus. Edición limitada y numerada.

Emanaciones. De Tropa. Ediciones Tierra Polar. Madrid, Noviembre de 2014. 44 páginas.

lunes, 28 de julio de 2014

El Símbolo Sagrado del Sol

La historia milenaria de la swastika y sus representaciones en el planeta


El sagrado símbolo de la cruz gamada o swastika, conocido también como Fyrfos, Gletscherkreuz, Ugunskrusts, Lauburu, Yung-Drung y la “Cruz de los Ancestros”, o en realidad, el símbolo que todos estos nombres evoca, es la ideografía más antigua conocida, el cual ha sido hallado prácticamente en todos los continentes y en todas las culturas. Es el Hieros-glypho por excelencia, el signo sacro de todos los tiempos y de todos los pueblos y por ello, ha sido revestido con un profundo y polisémico simbolismo.

Este venerado signo, como sus innumerables variaciones, es una manifestación del Sol, tanto en su concepción física como espiritual. De allí su relación con otros emblemas solares, como el círculo, los anillos concéntricos, los espirales, el loto y a animales de naturaleza solar, como el caballo y el águila. Este símbolo expresa además el continuo movimiento de las fuerzas invisibles del cosmos y la rotación del eje polar del mundo, lo que se traduce en un amplio significado cosmológico y antropológico, por representar el valor de la transmutación universal y por ser la expresión de la fuerza cósmica creadora y eterna.

Desde la aurora de los tiempos, la swastika ha sido considerada como el símbolo de la Deidad de todas las Deidades, el Agnostos Theos, la Divinidad del Cielo, del Dios-Sol y de la Luz, y por lo mismo, asociado en el mundo indoeuropeo a Wotan, Zeus, Apolo, Baal, Agni, Indra y Buddha y a las tradiciones de brahmanes, jainas e incluso, de los primeros cristianos.

En la América Precolombina, se vincula con los dioses celestes –los “ancestros míticos”– y los héroes civilizadores y ha sido encontrada desde Chile a Norteamérica.

El Símbolo Sagrado del Sol. La historia milenaria de la swastika y sus representaciones en el planeta, es acaso la obra más completa sobre esta ideografía, donde se abordan sus significados antropológicos, filosóficos, mágico-religiosos y esotéricos. Edición limitada y numerada. Ediciones Tierra Polar. Madrid, Junio de 2014. 308 páginas.

viernes, 27 de junio de 2014

El conocimiento primigenio de los mapuches

Das uralte Wissen der Mapuche


Trabajo de Rafael Videla Eissmann sobre las tradiciones primigenias de los araucanos (mapuches) sobre el mito de TrenTren y KaiKai o el Gran Diluvio, como asimismo sobre los símbolos del rehue y el kultrún, publicado en el libro Neugierde verboten!: Fragen - Funde - Fakten (“Curiosidad prohibida!: Interrogantes - Descubrimientos - Hechos”), obra prologada y editada por Erich von Däniken. Kopp Verlag. Rottenburg am Neckar, Mayo de 2014. 378 páginas.

lunes, 26 de mayo de 2014

Crónica de un soldado alemán. De Hugo Roggendorf

 

Testigo de la Gran Guerra fue Hugo Roggendorf –un joven de diecinueve años en 1941, cuando se enroló como voluntario en el Ejército en la especialidad de Telecomunicaciones– quien ha entregado el crudo relato de su vivencia tras la capitulación del Reich y su posterior travesía hasta Chile, tierra donde reiniciaría su vida.

Este es un relato rico en descripciones y hechos pero desgarrador por las circunstancias adversas a las que muchos soldados como él se vieron expuestos. Pero la voluntad de vivir fue el motor y la fuerza que impulsó su sobrevivencia. Una frase de Roggendorf quizás ejemplifica su excelso y admirable espíritu: Al momento de la retrospectiva no puedo dejar de lamentar a las víctimas de ambos lados que quedaron en los campos de batalla, en las ciudades bombardeadas y en los campos de prisioneros y de concentración.

Tras el impacto que una experiencia de esa naturaleza produce en el ser humano, no puedo sino condenar, por razones éticas y morales, a todas aquellas iniciativas políticas o de manipulación diplomática que conducen a los pueblos a la guerra.


Es un testimonio que además refleja el dolor y la desolación de mujeres y hombres, algunos conocidos y otros anónimos –que al igual que los héroes que jamás claudicaron en los ideales– se encuentran sumergidos en las nieblas grises del tiempo y del olvido, pero no por ello muertos. Sólo el conocimiento del sentido trascendental del drama cristalizado en la Gran Guerra permite comprender la dicha del historiador enunciada por el profeta del Sonnenmensch, el Hombre-Sol, Friedrich Nietzsche: Cuando oímos hablar a los sutiles metafísicos y a los alucinados del otro mundo, comprendemos, en verdad, que somos nosotros los “pobres de espíritu”, pero también que sólo a nosotros pertenece el reino de la transformación, con la primavera y el otoño, el invierno y el estío, y que sólo a ellos pertenece el otro mundo con sus nieblas sin fin y sus sombras grises y frías.

Esto se le ocurrió decir a uno que paseaba bajo el Sol de la mañana; uno que, estudiando la historia, sentía transformarse sin cesar, no solamente su espíritu, sino también su cuerpo, y que, al revés de los metafísicos, se siente feliz de abrigar en sí, no un alma inmortal sino muchas almas inmortales
.

Crónica de un soldado alemán. De Hugo Roggendorf. Edición, prólogo y notas de Rafael Videla Eissmann. Ediciones Tierra Polar. Santiago de Chile, Mayo de 2014. 138 páginas.