lunes, 26 de mayo de 2014

Crónica de un soldado alemán. De Hugo Roggendorf

 

Testigo de la Gran Guerra fue Hugo Roggendorf –un joven de diecinueve años en 1941, cuando se enroló como voluntario en el Ejército en la especialidad de Telecomunicaciones– quien ha entregado el crudo relato de su vivencia tras la capitulación del Reich y su posterior travesía hasta Chile, tierra donde reiniciaría su vida.

Este es un relato rico en descripciones y hechos pero desgarrador por las circunstancias adversas a las que muchos soldados como él se vieron expuestos. Pero la voluntad de vivir fue el motor y la fuerza que impulsó su sobrevivencia. Una frase de Roggendorf quizás ejemplifica su excelso y admirable espíritu: Al momento de la retrospectiva no puedo dejar de lamentar a las víctimas de ambos lados que quedaron en los campos de batalla, en las ciudades bombardeadas y en los campos de prisioneros y de concentración.

Tras el impacto que una experiencia de esa naturaleza produce en el ser humano, no puedo sino condenar, por razones éticas y morales, a todas aquellas iniciativas políticas o de manipulación diplomática que conducen a los pueblos a la guerra.


Es un testimonio que además refleja el dolor y la desolación de mujeres y hombres, algunos conocidos y otros anónimos –que al igual que los héroes que jamás claudicaron en los ideales– se encuentran sumergidos en las nieblas grises del tiempo y del olvido, pero no por ello muertos. Sólo el conocimiento del sentido trascendental del drama cristalizado en la Gran Guerra permite comprender la dicha del historiador enunciada por el profeta del Sonnenmensch, el Hombre-Sol, Friedrich Nietzsche: Cuando oímos hablar a los sutiles metafísicos y a los alucinados del otro mundo, comprendemos, en verdad, que somos nosotros los “pobres de espíritu”, pero también que sólo a nosotros pertenece el reino de la transformación, con la primavera y el otoño, el invierno y el estío, y que sólo a ellos pertenece el otro mundo con sus nieblas sin fin y sus sombras grises y frías.

Esto se le ocurrió decir a uno que paseaba bajo el Sol de la mañana; uno que, estudiando la historia, sentía transformarse sin cesar, no solamente su espíritu, sino también su cuerpo, y que, al revés de los metafísicos, se siente feliz de abrigar en sí, no un alma inmortal sino muchas almas inmortales
.

Crónica de un soldado alemán. De Hugo Roggendorf. Edición, prólogo y notas de Rafael Videla Eissmann. Ediciones Tierra Polar. Santiago de Chile, Mayo de 2014. 138 páginas.

martes, 6 de mayo de 2014

Los lituches. Los hombres-dioses de la tradición diluvial del sur del mundo



Alrededor de 13.000 años atrás la Tierra sufrió las devastadoras consecuencias de la asimilación de un cuerpo celeste o Luna. Este evento fue la Gran Catástrofe o Diluvio, del cual dan cuenta numerosos mitos y leyendas en todos los continentes. Aquel magno cataclismo fue la causa del hundimiento de la Atlántida y la destrucción de la primitiva ciudad-puerto de Tiahuanaco, la metrópolis de los viracochas.

De acuerdo a la tradición preservada por los araucanos en el cono sur de América, los sobrevivientes de este suceso fueron los lituches -denominados también como glyches-, es decir, el “principio de la generación de los hombres”, según informara el jesuita Diego de Rosales en su Historia general del Reino de Chile, Flandes Indiano (Ca. 1674). Así, las generaciones post-diluviales heredaron y adaptaron los símbolos y tradiciones de los lituches, los legendarios hombres-dioses conocidos en los Andes bajo el epíteto de viracochas o huaracochas, desde donde recrean su cultura y civilización.

Los relatos áureos de la tradición aborigen han expuesto además la sorprendente anticipación de la Gran Catástrofe y la supervivencia en el caso de los antiguos araucanos, en el “ThegTheg, el tonante, o el centellante, que tenía la virtud de fluctuar sobre las aguas”. Es decir, en un cherruve, un astra o vimana.

No obstante la cristianización y filtro de los misioneros, los mitos prehispánicos vertidos en las crónicas revelan no sólo fragmentos de la cosmogonía aborigen en torno a los dioses del firmamento sino también, la importancia del emblema de poder de las culturas andinas ostentado hasta el fin del Imperio de los Incas: El Topayauri o Vara de Tupa (Tauapácac-Ticci Viracocha), coronado con la estrella de piedra, el sagrado símbolo de Venus, la luz más bella para las culturas prediluviales.

Los lituches. Los hombres-dioses de la tradición diluvial del sur del mundo. Prólogo de Erich von Däniken. Edición limitada y numerada. Ediciones Tierra Polar. Santiago de Chile, Abril de 2014. 158 páginas.

jueves, 24 de abril de 2014

Patagonia: Resto de un antiguo continente hoy sumergido. O el núcleo zoogénico antártico. De Francisco P. Moreno

 

En la conferencia dictada en Julio de 1882, Patagonia: Resto de un antiguo continente hoy sumergido, el geólogo y etnólogo Francisco P. Moreno fundamentaba las bases de la existencia de un antiquísimo núcleo zoogénico antártico, laboratorio geomorfológico desde donde emanaron diversas formas de vida orgánica. En este sentido, Moreno ha indicado que la región austral aparece como el resto de un gran continente, hoy sumergido, donde han vivido y evolucionado seres desde tiempos geológicos muy remotos y si los materiales recogidos hasta ahora en esas tierras son muy reducidos si se les compara con los de los Estados Unidos, son por lo menos suficientes para comprobar lo que dejamos dicho, esto es, que Patagonia es el resto de un antiquísimo centro de dispersión de seres organizados, invertebrados y vertebrados, desde la misma época que los de Europa y Norteamérica, y que, por regla general, la misma evolución gradual ha seguido aquí el desarrollo de esa fauna, hoy casi extinguida, y que la han acompañado los mismos fenómenos que en el hemisferio norte.

Comprueban estas ideas en el campo antropológico los descubrimientos de cráneos dolicocéfalos realizados por el propio Moreno en la Patagonia, que motivó al antropólogo Paul Broca -fundador de la Société d’Anthropologie (1859) y de la École d’Anthropologie (1875) de Francia- a declarar que acaso la luz sobre los orígenes del hombre no habría de buscarse en el Nuevo Mundo en lugar de en el Viejo; o bien, al antropólogo físico Paul Topinard, a sugerir si su patria real no sería la América del Sur austral. De allí las razones esgrimidas por Moreno al manifestar que el hombre fósil europeo tiene pues, su puesto étnico en el hemisferio sur y se confirma en este caso lo dicho para la fauna, en la persistencia de las formas fósiles.

Los cráneos dolicocéfalos de la humanidad primitiva americana descubiertos por Moreno en la Patagonia corresponden a los paleoamericanos, originarios del archipiélago antártico, que por entonces decenas de miles de años atrás, era el gran centro de la humanidad blanca y clara de acuerdo al profesor Roberto Rengifo.

Este grupo primigenio y civilizador se extenderá de sur a norte por América, para luego irradiar su cultura a otras latitudes del mundo.

Patagonia: Resto de un antiguo continente hoy sumergido. O el núcleo zoogénico antártico. De Francisco P. Moreno. Edición, prólogo y notas de Rafael Videla Eissmann. Ediciones Tierra Polar. Santiago de Chile, Abril de 2014. 127 páginas.

sábado, 1 de marzo de 2014

El Enladrillado: Vestigios prediluviales en los Andes

Эль-Энладрильядо: допотопные следы в Андах 


Trabajo de Rafael Videla Eissmann sobre la enigmática meseta de El Enladrillado, en la Región del Maule, en Chile, publicado en Кронос (“Cronus. Almanaque sobre antiguas civilizaciones”. Volumen II). Veche. Moscú, Febrero de 2014.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Into the Darkness


 

“Hacia la oscuridad” son los sueños (“poemas”) del moribundo, de aquel que muere para renacer, en el recuerdo del pasado-futuro, más allá del tiempo. Es la reminiscencia del peregrino, del exiliado, evocación de la totalidad perdida que se vislumbra en la luz de las lágrimas de aquella diosa que transformó la Eternidad en Tiempo y al AMOR en el Rito del Recuerdo en las trágicas aguas del destino y la fatalidad. Distribución privada. Madrid, Octubre de 2013. 42 páginas.

sábado, 22 de junio de 2013

Desde la Atlántida. Conversaciones con Miguel Serrano



Segunda edición de “Desde la Atlántida”, selección de algunas de las conversaciones sostenidas entre Miguel Serrano y el autor. Serrano fue el creador de obras como Las visitas de la Reina de Saba (1960), El Círculo Hermético (1965), ELELLA (1973) y NOS, el Libro de la Resurrección (1980). Figuran los capítulos “Venus, la Estrella Solitaria”, “El sumergimiento de la Atlántida y de un hemisferio cerebral”, “El Gral”, “Los Ovnis” y “El Kristianismo Esotérico” y “El Sol Negro”, entre otros campos.

Desde la Atlántida. Conversaciones con Miguel Serrano. Segunda edición, corregida y aumentada. Ediciones Tierra Polar. Madrid, Junio de 2013. 138 páginas.

lunes, 4 de febrero de 2013

Los Dioses Extraterrestres y el regreso de B’olon Yokte’K’uh



La antropología e historia oficial sobre el mundo precolombino se enfrentan con vestigios que sencillamente no encajan con la cronología o con la visión propuesta: Los menhires de la Patagonia, la meseta de El Enladrillado (la Meseta de los Dioses), Tiahuanaco o los geoglifos del altiplano andino, simplemente no corresponden al desarrollo de las culturas indígenas, pues pertenecen en realidad, al grupo aborigen, es decir, al grupo que antecedió a los indígenas.

Alrededor de 13.000 años atrás una catástrofe cósmica asoló a la Tierra, magno evento recordado como el Diluvio o la Gran Catástrofe, hito que significó la migración transcontinental de los primigenios habitantes del continente americano. Sin embargo, esta migración no fue total pues resabio de este grupo prediluvial fue presenciado por los europeos de los tiempos del Descubrimiento y la Conquista, e incluso, por numerosos testigos durante el siglo XX. Se trata de los indios blancos, los descendientes de los míticos Dioses Blancos o viracochas, los hombres-dioses portadores y difusores de las ciencias sagradas que iniciaron las civilizaciones americanas y cuyos orígenes, de acuerdo a las tradiciones prehispánicas, se remonta a la Patagonia, resto de un continente sumergido, y aún más al sur, a la Antártida, cuna de la humanidad.

Los viracochas fueron los dioses descendidos del cielo, de las estrellas, es decir, los Dioses Extraterrestres, los ancestros deificados.

Esta concepción dista de ser una nueva noción historiográfica pues las tradiciones de hindúes, asirios, germanos, araucanos y mayas, entre otras culturas, dan cuenta de ello; es de hecho, una reminiscencia y evocación de los propios mitos áureos -la primera historia- sobre aquellos hombres-dioses que descendieron del cielo y fundaron las civilizaciones de la antigüedad.

Tal como lo indican los mitos, el regreso de los Dioses ha de significar el nuevo Götterdämmerung, esto es, el Diluvio o Apachiohualiztli de la tradición mesoamericana, generado por la deidad B’olon Yokte’ K’uh y que de acuerdo al calendario maya acontecerá al finalizar el 13 Bak’tun.

Entonces, nuevamente, la historia será mito.

Los Dioses Extraterrestres y el regreso de B’olon Yokte’K’uh. Málaga, Enero de 2013. 524 páginas.