sábado, 4 de diciembre de 2021

Los frisones en Chile

 

En crónicas y fuentes de los primeros siglos del Descubrimiento se describen poblaciones americanas que no calzan con el estereotipo indígena pues son de características europoides. Así, las observaciones realizadas por Alonso de Ercilla y Zúñiga, fray Gregorio García, Sufrido Pedro, Martini Hamconii y Johann Philipp Cassel –entre otros–, refieren a los antiguos habitantes de Chile y de América y no a las posteriores poblaciones indígenas de origen protomongoloide y mongoloide. Pues, ¿hay algún parecido o semejanza entre los frisones o godos y los indígenas para que los cronistas se hubiesen confundido? Las descripciones desarrolladas por los cronistas fueron específicas.

Esto se explica por la existencia, antes de los indígenas, de una población nativa americana blanca.

En el caso específico de los frisones en Chile, determinados elementos culturales de los araucano-mapuches como el símbolo del Árbol del Mundo y el “Sol en movimiento” o Hakenkreuz (“cruz en forma de gancho”), el culto al Hacha del Trueno –emblema cósmico enviado a los hombres por el pillán Chel Kura en la tradición lituche-araucana y el arma del aesir Donar-Thor-Perun en el sustrato indogermano–, la veneración a las montañas y los bosques, junto a las joyas pectorales femeninas y la conformación de sociedades patriarcales y guerreras, reforzarían las ideas esbozadas por los autores arriba mencionados.

Los frisones en Chile. Por Rafael Videla Eissmann. Cuadernos de Divulgación Histórica. Número 64. Ediciones Tierra Polar. Santiago de Chile, Noviembre de 2020. 14 páginas.