martes, 8 de diciembre de 2015

Desde el otro lado



Relato onírico que describe una incursión a la Primera Tierra, al mundo sumergido de los dioses olvidados y los magos-guerreros del Cordón Dorado: “… Sigo el sendero a través de los árboles, por el bosque, bajo los ritmos de una sinfonía arcaica, emanada de las piedras”.

“Seres enormes alzan sus brazos en el rito ignoto de la Luz, evocando a la Estrella Más Bella”.

“Esta es la Primera Tierra. La Tierra de los Seres-Dioses, iluminados aún por el resplandor sagrado del Sol Negro”.

Desde el otro lado. Ediciones Tierra Polar. Santiago de Chile, Diciembre de 2015. 32 páginas.


domingo, 11 de octubre de 2015

Edmund Kiss y la América atlante



El investigador de la Deutsche Ahnenerbe, Studiengesellschaft für Geistesurgeschichte (“Ahnenerbe Alemana, Sociedad para el Estudio de la Historia Primigenia del Espíritu”), Edmund Kiss, viajó entre los años 1928 y 1936 a América del Sur, realizando exploraciones arqueológicas y etnológicas en países como Perú, Bolivia y Chile, buscando evidencia que comprobase los planteamientos de la Cosmogonía Glacial (1913) de Hans Hörbiger y Philipp Fauth y de la multidisciplinaria Welteislehre o “Doctrina del Hielo Mundial” en relación con la última catástrofe diluvial acontecida en torno a 13.000 años atrás.

En el altiplano andino, Kiss estudió las enigmáticas ruinas de la fabulosa Tiahuanaco –la metrópolis de los viracochas–, en las cercanías del lago Titicaca, propugnando los orígenes atlantes de las altas civilizaciones de la América Aborigen.

El presente documental de Rafael Videla Eissmann aborda estos campos prácticamente ignorados de la América Aborigen. Ediciones Tierra Polar. Formato DVD. Santiago de Chile, Octubre de 2015.

miércoles, 7 de octubre de 2015

La Piedra del Sol y los monumentos megalíticos de Santo Domingo



Las misteriosas construcciones megalíticas en Rocas de Santo Domingo, en la Región de Valparaíso, en la zona central de Chile, dadas a conocer inicialmente por el investigador Óscar Fonck Sieveking y luego por el arquitecto Sergio Mandujano López, plantean interrogantes en torno a los orígenes de sus constructores y su antigüedad. ¿Se trata de una cultura aborigen o bien, corresponde a un grupo foráneo? ¿Qué función cumplía este conjunto de megalitos?

Significativamente, Fonck Sieveking ha reconocido en la zona la existencia de una cultura elevada en los constructores de los monumentos que puede ser tal vez ese pueblo misterioso que ha dejado construcciones megalíticas en diversos países de distintos continentes. Mandujano López, en tanto, ha sostenido que allí se encuentra la obra de una raza desaparecida, sabia, culta, fuerte, inteligente, que pudo levantar estas piedras que nos hablan de muchos siglos pasados.

Este documental desarrollado por Rafael Videla Eissmann indaga los orígenes de los constructores de los megalitos costeros de Rocas de Santo Domingo basándose tanto en crónicas y fuentes etnohistóricas como en la Cosmogonía Glacial. Ediciones Tierra Polar. Formato DVD. Santiago de Chile, Octubre de 2015.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Los lituches. Los hombres-dioses de la tradición del sur del mundo



Alrededor de 13.000 años atrás la Tierra sufrió las devastadoras consecuencias de la captura de un cuerpo celeste o Luna. Este evento fue el Diluvio, del cual dan cuenta numerosos mitos y leyendas en todos los continentes. Aquel magno cataclismo fue la causa del hundimiento de la Atlántida y la destrucción de la primitiva ciudad-puerto de Tiahuanaco, la metrópolis de los viracochas.

De acuerdo a la tradición preservada por los araucanos en el cono sur de América, los sobrevivientes de este suceso fueron los lituches –denominados también como glyches–, es decir, el “principio de la generación de los hombres”, según informara el jesuita Diego de Rosales en su Historia general del Reino de Chile, Flandes Indiano (Ca. 1674). Así, las generaciones post-diluviales heredaron y adaptaron los símbolos y tradiciones de los lituches, los legendarios hombres-dioses conocidos en los Andes bajo el epíteto de viracochas o huaracochas, desde donde recrean su cultura y civilización.

Los relatos áureos de la tradición aborigen han expuesto además la sorprendente anticipación de la Gran Catástrofe y la supervivencia en el caso de los antiguos araucanos, en el “ThegTheg, el tonante, o el centellante, que tenía la virtud de fluctuar sobre las aguas”. Es decir, en un cherruve, un astra o vimana.

No obstante la cristianización y filtro de los misioneros, los mitos prehispánicos vertidos en las crónicas revelan no sólo fragmentos de la cosmogonía aborigen en torno a los dioses del firmamento sino también, la importancia del emblema de poder de las culturas andinas ostentado hasta el fin del Imperio de los Incas: El Topayauri o Vara de Tupa (Tauapácac-Ticci Viracocha), coronado con la estrella de piedra, el sagrado símbolo de Venus, la luz más bella para las culturas prediluviales.

Los lituches. Los hombres-dioses de la tradición del sur del mundo. Prólogo de Erich von Däniken. Segunda edición, corregida y aumentada. Edición limitada y numerada. Ediciones Tierra Polar. Santiago de Chile, Julio de 2015. 162 páginas.

viernes, 22 de mayo de 2015

La lengua de Adán y el hombre de Tiahuanaco. La raíz de los idiomas indogermanos. De Emeterio Villamil de Rada



La lengua de Adán y el hombre de Tiahuanaco del multifacético erudito Emeterio Villamil de Rada (La Paz, 3 de Mayo de 1804 – Rio de Janeiro, 13 de Octubre de 1880), publicada originalmente en La Paz en 1888, es una obra fundamental: Plantea el origen del hombre en un ignoto pasado en Tiahuanaco, la metrópolis de los viracochas.

Villamil de Rada, basándose en la evidencia arqueológica y al igual que los más importantes investigadores de las culturas y civilizaciones de la América Prehispánica  como Francisco P. Moreno, Roberto Rengifo y Arthur Posnansky –entre otros–, declara la autoctonía del aborigen, determinando al hombre americano jamás venido de otra parte.

En este trabajo, el autor funde conocimientos filosóficos, filológico-lingüísticos, mitológicos e historiográficos para concluir que el hombre es la manifestación de un principio espiritual y trascendental superior: Dios, es decir, el Logos, plasmado en el Edén (Andes).

El planteamiento de Villamil de Rada establece que la lengua aymará correspondería a la lengua-raíz ario-tiahuanaco del hombre primigenio: La Lengua Edénica, es decir, la lengua de Adán, la cual se rastrea por medio de la extensa migración de este grupo a otros continentes.

Una clave para comprender la presencia de este grupo primigenio se encuentra en la Crónica del Perú (1553) de Pedro Cieza de León quien indicó en relación con las ruinas tiahuanacotas que antes que ellos reinasen [los Ingas] estaban hechos: Más que ellos no podían decir ni afirmar quién los hizo. Mas de que oyeron a sus antepasados que en una noche apareció hecho lo que allí se veía. Por esto, y por lo que también dicen haber visto en la isla de Titicaca hombres barbados, y haber hecho el edificio de Vinaque semejante gente, digo que por ventura pudo ser que antes que los Ingas mandasen, debió de haber alguna gente de entendimiento en estos reinos, venida por alguna parte que no se sabe, los cuales harían estas cosas, y siendo pocos y los naturales tantos, serían muertos en las guerras.

Los hombres barbados de Tiahuanaco fueron los viracochas, los Dioses Blancos de América.

La lengua de Adán y el hombre de Tiahuanaco reafirma los postulados expuestos por Francisco P. Moreno en Patagonia: Resto de un antiguo continente hoy sumergido (1882) en relación con la existencia de la raza primigenia de dolicocéfalos en América y su migración civilizadora en otras latitudes. 

La lengua de Adán y el hombre de Tiahuanaco. La raíz de los idiomas indogermanos. Edición y prólogo de Rafael Videla Eissmann. Colección bibliográfica La Historia Prohibida: Origen, migración y civilización de los arios. Nº3. Ediciones Tierra Polar. Madrid, Mayo de 2015. 340 páginas.

sábado, 14 de febrero de 2015

De la primitividad americana. El origen de los arios. De Emeterio Villamil de Rada



De la primitividad americana del erudito Emeterio Villamil de Rada (La Paz, 3 de Mayo de 1804 – Rio de Janeiro, 13 de Octubre de 1880), obra publicada inicialmente en 1876, constituye el primer trabajo sobre el origen de la primitiva lengua aria en América, hecho que remite implícita y necesariamente a la existencia de la raza e historia primeval y, según explica el autor, el origen de las emigraciones y población del globo, dimanando de este continente.

Los postulados de Villamil de Rada contravienen todos los dogmas de la historia: Ha establecido el origen en América del hombre –propuesta por cierto no aislada por cuanto figuras como Alcide D’Orbigny, Florentino Ameghino, Paul Broca, Francisco P. Moreno, Roberto Rengifo y Arthur Posnansky, entre otros grandes conocedores de la historia americana han sostenido la misma idea– y su emigración a otras latitudes, sentando las bases de las civilizaciones indo-germanas cuyas huellas las rastrea por medio de la lengua y las tradiciones culturales.

Sintetizando esta visión, Villamil de Rada ha escrito: Las investigaciones geológicas y lingüísticas, presentadas en la obra, tienden a mostrar, que la América ha sido la cuna del primer hombre, y que en ella se conserva todavía su primitivo lenguaje, y es en él que son basados todos los idiomas de los pueblos cultos.

Es la historia casi olvidada del grupo aborigen pre-indígena: La raza dolicocéfala de los arios.

De la primitividad americana. El origen de los arios. Edición y prólogo de Rafael Videla Eissmann. Colección bibliográfica La Historia Prohibida: Origen, migración y civilización de los arios. Nº2. Ediciones Tierra Polar. Madrid, Enero de 2015. 63 páginas.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Patagonia: Resto de un antiguo continente hoy sumergido. O el núcleo zoogénico antártico. De Francisco P. Moreno



En la conferencia dictada en Julio de 1882, Patagonia: Resto de un antiguo continente hoy sumergido, el geólogo y etnólogo Francisco P. Moreno (31 de Mayo de 1852 – 22 de Noviembre de 1919) fundamentaba las bases de la existencia de un antiquísimo núcleo zoogénico antártico, laboratorio geomorfológico desde donde emanaron diversas formas de vida orgánica. En este sentido, Moreno ha indicado que la región austral aparece como el resto de un gran continente, hoy sumergido, donde han vivido y evolucionado seres desde tiempos geológicos muy remotos y si los materiales recogidos hasta ahora en esas tierras son muy reducidos si se les compara con los de los Estados Unidos, son por lo menos suficientes para comprobar lo que dejamos dicho, esto es, que Patagonia es el resto de un antiquísimo centro de dispersión de seres organizados, invertebrados y vertebrados, desde la misma época que los de Europa y Norteamérica, y que, por regla general, la misma evolución gradual ha seguido aquí el desarrollo de esa fauna, hoy casi extinguida, y que la han acompañado los mismos fenómenos que en el hemisferio norte.

Comprueban estas ideas en el campo antropológico los descubrimientos de cráneos dolicocéfalos realizados por el propio Moreno en la Patagonia, que motivó al antropólogo Paul Broca -fundador de la Société d’Anthropologie (1859) y de la École d’Anthropologie (1875) de Francia- a declarar que acaso la luz sobre los orígenes del hombre no habría de buscarse en el Nuevo Mundo en lugar de en el Viejo; o bien, al antropólogo físico Paul Topinard, a sugerir si su patria real no sería la América del Sur austral. De allí las razones esgrimidas por Moreno al manifestar que el hombre fósil europeo tiene pues, su puesto étnico en el hemisferio sur y se confirma en este caso lo dicho para la fauna, en la persistencia de las formas fósiles.

Los cráneos dolicocéfalos de la humanidad primitiva americana descubiertos por Moreno en la Patagonia corresponden a los paleoamericanos, originarios del archipiélago antártico, que por entonces decenas de miles de años atrás, era el gran centro de la humanidad blanca y clara de acuerdo al profesor Roberto Rengifo.

Este grupo primigenio y civilizador se extenderá de sur a norte por América, para luego irradiar su cultura a otras latitudes del mundo.

Patagonia: Resto de un antiguo continente hoy sumergido. O el núcleo zoogénico antártico. Segunda edición, corregida y ampliada. Edición, prólogo y notas de Rafael Videla Eissmann. Colección bibliográfica La Historia Prohibida: Origen, migración y civilización de los arios. Nº1. Ediciones Tierra Polar. Madrid, Enero de 2015. 127 páginas.

viernes, 23 de enero de 2015

Símbolos rúnicos en América. El regreso a la tierra ancestral



Las crónicas de autores como fray Gregorio García, Hugo van Groot, Sufrido Pedro, Johann Philipp Cassel y Marcus Zuerius Boxhornio, entre otros, atestiguaron la presencia a nivel continental de una población precolombina distinta a los indígenas. Estos observadores, basándose tanto en las características fisonómicas como culturales de este grupo, concluyeron que se trataba de población nórdica arribada a América con antelación a la empresa de Cristóbal Colón. De ahí, por ejemplo, que Hugo van Groot en De origine gentium americanarum dissertatio (1642), aseverara que los nativos emplazados al norte de Panamá, a excepción de aquellos del Yucatán, descendían de los noruegos. Van Groot basaba sus ideas en observaciones lingüísticas: La mayoría de los topónimos terminaban en el sufijo germano land, “tierra”, como en Mazatlán, Tochtlán y Tenochtitlán. En tanto, Sufrido Pedro en De Frisi antiquit et origine (1698), sostenía la misma idea de fray Gregorio García al determinar que supuesto la destreza en la navegación y del deseo de ver cosas nuevas, no es difícil deducir que los indios de Chile y aún los del Perú descendían de los frisios.

En los tiempos del Descubrimiento, la Conquista y la Colonia, estas poblaciones fueron denominadas indios blancos y se caracterizaban por el color claro de la piel, la barba y el tipo de cráneo dolicocéfalo, factores étnicos ajenos a los indígenas. El origen de este grupo primigenio se remonta a la tierra polar antártica, el gran centro de la humanidad blanca y clara como dilucidara el profesor Roberto Rengifo, quienes se vieron obligados a emprender extensas migraciones tras la búsqueda de mejores condiciones de hábitat a raíz del último Gran Diluvio que tuvo lugar en torno a 13.000 años, tal como lo estableció Hans Hörbiger en la Cosmogonía Glacial (1913), magno evento comprobado como un hecho real conforme a los análisis geológicos expuestos en la Unión Geofísica Americana en el año 2007 y por numerosos estudios multidisciplinarios desarrollados desde entonces. Sin embargo, la migración hacia otras latitudes no fue total, pues los remanentes de este tronco prediluvial sentaron las bases para las civilizaciones americanas. Ellos fueron los viracochas o Dioses Blancos de los mitos prehispánicos.

Por estas razones, el arribo de grupos nórdicos a partir del siglo X a América, o como ellos denominaron al continente, Huitramannaland, es decir, la tierra de los hombres blancos, fue en realidad, el retorno a la tierra ancestral.

Los símbolos rúnicos encontrados en América corresponden, de esta forma, a expresiones tanto de los aborígenes del continente -los primitivos indios blancos- como a las huellas de los grupos nórdico-vikingos que arribaron posteriormente en diversas oleadas.

Símbolos rúnicos en América. El regreso a la tierra ancestral. Prólogo de Vicente Pistilli. Quito, Enero de 2015. 242 páginas.